lunes 12 de marzo de 2012

Axamer Lizum



Ayer fui al Cerro Pleisen (2236m), fue mi primera salida solo. Aca en Austria podés ir a un centro de esquí (el colectivo es gratis si llevás esquíes) y subir por las pistas o donde quieras sin pagar un euro. Aproveché para estrenar y probar unas botas de esquí de travesía. A mi ritmo pude subir los 800m en 1:30h, esta vez me sentí mucho mejor.


Dicen que el paisaje desde aca es increíble, pero no lo pude ver porque arriba de los 2000 estaba en las nubes. Con -1 solo saqué 2 fotos, quité las pieles, ajusté las botas para bajar y descansé 5 minutos. Sin darme cuentan las ajusté mucho y me mataron, asi que las fui regulando en la bajada y recién al final las sentí bien. Además, esquiar sin visibilidad (si se veian 3 metros era mucho) me mareo un poco (yo me mareo en la calesita). Esta vez, a diferencia de la anterior, fui comiendo pan y dejé descansar las piernas unos minutos antes de bajar, sino se te prenden fuego. Pequeñas cosas que hacen una gran diferencia, como un buen almuerzo:

Antes de ir al centro de esqui, fui con Carlos y Agui (ellos me están haciendo un lugar en su casa) a un mercado de pulgas. Es increible las cosas que se pueden encontrar, desde un jean por 1 euro, hasta un par de esquíes usados por 35.

A la vuelta en colectivo pensé un poco sobre como continuar el viaje. Me gusta mucho esta ciudad, se puede esquiar y hacer travesias en el glaciar Stubai hasta junio. Es un muy buen lugar para entrenar, hacer amigos, conocer la montaña y su gente. Lo bueno de no tener un plan es que el corazón decide. El paisaje habla y conquista por si solo (al día siguiente, pero subiendo con medios):

A la noche fuimos a la casa de unos amigos de Caros y Agui. Jugamos al poker, apostamos fosforos y chocolates, la pasamos muy bien. Fue una reunion en varios idiomas a la vez. Me regalaron una planta de chile (picante) para mi próxima casa.

Abrazo!

viernes 9 de marzo de 2012

Willikommen Austria


Ayer fue un muy buen día, hice mi primer salida de esquí de travesia, subimos a un cerro de 2150m, no se como se llama (aca los nombres son dificiles de pronunciar y fáciles de olvidar).

La primer aventura fue encontrar cuál es el colectivo para ir a Axams. Sobre la hora llegue a una parada que me habían indicado. Pero me subí a otro y me baje en el pueblo de al lado. No me encontré con nadie para preguntar asi que seguí caminando, hasta que encontré un cartel que decía Axams. Ahora solo me quedaba llegar a la pizzeria que tiene un poma y una pista negra al fondo.

Llegue un poco tarde. Ahi me estaba esperando Carlos, un argentino que vive en Innsbruck hace 2 anos. El anda mucho por la montana. Y cuando digo mucho, es realmente mucho, casi todos los días del año.

Empezamos a subir y me fue imposible seguirle el ritmo, él usa este recorrido para entrenar y sube los 1200m en 1h 20. Tuve que esforzarme muchísimo para subir al mejor ritmo que podía y me transpire todo, costo y subimos en menos de 3h. Aca la gente sube pendientes fuertes sin hacer conversiones, lo cual cansa muchísimo.

Unos metros antes de la cumbre entramos en las nubes y empezó a nevar. Creo que hacia algún grado bajo cero, ya que sentía como la nieve se congelaba cuando me caía en los bigotes.

Foto, sacar las pieles y a bajar. Los primeros metros fueron en nieve en polvo casi hasta las rodillas. Muy cansador para alguíen que no es un gran esquiador. Cada 2 o 3 vueltas tenía que parar porque no me daban más las piernas, sentía que se me prendían fuego. Y los pulmones me pedían mas aire. Fue muy exigente, me pesaba hasta el alma. Despues de una 1/2 hora tuve que parar y comer unos havana, porque estaba agotado. Los alfajores me fueron como nafta y al poco tiempo me sentí mejor para seguir bajando.


En el colectivo de vuelta sentía una mezcla muy grande de emoción y cansancio. No podía creer que había hecho mi primer cumbre en Austria. Todavia me queda mucho por aprender y mejorar para hacer travesías más grandes.

miércoles 28 de diciembre de 2011

La vida a la aventura, de John Ammat


La actitud interior es la llave del éxito. No la destreza, el conocimiento, o la educación. Aprovechá tus valores más profundos, aquellos en lo que creés sin reservas. Comprendé qué es lo más importante para vos.

No te preocupés de la seguridad, de la riqueza material, de la gloria y la fortuna, del poder o de tu posición. Dirigí tu punto de mira hacia la modestia, la satisfacción, la libertad, la suerte y la independencia.

Atrevete a soñar. Soñá a lo grande. Y luego decidite por las metas subyacentes.

Ponderá cuidadosamente los riesgos mientras te esforzás por avanzar hacia adelante. Si éstos pueden asumirse, da entonces el primer paso. Defendé tu modo de hacerlo.

Tené valor para vencer el miedo a lo desconocido. Separate de la multitud e introducite en la emoción que se produce cuando crece lo desconocido.

Cultivá tu curiosidad y conservá tu positiva insatisfacción por no verla satisfecha tal como es. Aspirá a aquello que es inefable de antemano, trabajá tu experiencia y transformá todo esto en una ganancia positiva para vos.

Perseverá en la desgracia en tanto te mantenés concentrado en tu objetivo. Nunca te rindas.

Olvidá los malos resultados y aprendé de las lecciones que imparten los reveses. Preguntate constantemente qué es lo que podés aprender de tus fracasos.

Aceptá la inevitabilidad del cambio en un mundo que se transforma sin cesar. Aplicá la creatividad a las nuevas situaciones cuando recorras nuevos caminos para hacer las viejas cosas. Confiá en tu intuición y se su guía.

Ignorá a los incrédulos. Caminá a través del dolor sin detenerte.

Permanecé apasionado, optimista, entusiasmado y positivo.

Transformá los obstáculos en oportunidades, los fracasos en éxitos. Aprendé de las desilusiones. Pensá que el éxito es un viaje y no la meta del mismo.

Trabajá de un modo productivo formando parte de un equipo, confiá en los demás y aceptá sus aportaciones, pero se siempre personalmente responsable de las consecuencias de tus propios actos.

Después de haberlo dado todo obtendrás el éxito y la satisfacción. El éxito produce confianza en uno mismo, autoestima y percepción del propio valor.

Disfrutá del instante, reflexioná sobre tu actividad y luego volvete hacia nuevos desafíos. Para salir adelante en la vida, vas a tener que escalar montañas continuamente y tener puesta la vista en nuevas aventuras.

La aventura no cuelga de una cuerda en la pared de una montaña. La aventura es una actitud que tenemos que adoptar ante los obstáculos de la vida cotidiana, en tanto que nos aprovechamos de las nuevas circunstancias, probamos nuestras fuerzas contra lo desconocido y sentimos durante el proceso nuestro propio y único potencial.

martes 22 de noviembre de 2011

Conectar la realidad social con la naturaleza



Hoy me invitaron a un evento (enseñar a emprender) y vi una charla muy buena de Daniel Arroyo (un tipo muy vinculado al desarrollo social). Entre los 5 problemas sociales más importantes citó 2 a los que me sentí cercano:
  • La situación de los jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan, que, más allá del debate acerca de cuántos son, sin dudas es el grupo social más crítico de la Argentina.
  • Los problemas de hacinamiento en los grandes centros urbanos en los que está radicada la mayor parte de la población, y en donde conviven la pobreza y la violencia.
Respecto a esto último, dice:

Cuando una persona está hacinada en la casa, no tiene aire, no tiene luz, no tiene espacio, se va a la esquina porque en la esquina está mejor, hay mas aire, más luz, tiene mejores condiciones. En la esquina empieza a consumir, porque el que no consume tiene dificultades para integrarse (antes era jugar a la pelota, hoy el consumo es un mecanismo de integración). Cuando consume tiene un problema de salud, un problema de adicción y rápidamente tiene un problema de endeudamiento. Cuando se endeuda hay un vivo que se le acerca para plantearle cualquier idea para salir de la deuda. Este círculo se completa cuando los medios los marcan con el dedo diciendo que son culpables de todo, hay inseguridad porque están estos chicos. Con lo cual es casi la profesía autocumplida, al que arrancó teniendo la idea que no tenía futuro, cierra el ciclo diciendo que no tiene futuro.

Entonces, pude enganchar lo que pienso, lo que siento con algo de la realidad. Mirando esta foto que describe Daniel Arroyo (ahora si los pergaminos: Pte. Fuerza Solidaria. Ex Secretario de Politicas Sociales del país y Ministro de Desarrollo Social Prov Bs As), que efecto tendría que un pibe/a pueda armar una mochila, subirse a un tren e irse de campamento a lobos a recorrer la naturaleza a pie?

Estos videos de Daniel Arroyo no tienen desperdicio

saludos!

domingo 30 de octubre de 2011

Recorrer la naturaleza a pie



Es probable que estas palabras puedan pertenecer a varias personas. Se trata de la experiencia de recorrer espacios abiertos y las posibilidades que nos ofrece la naturaleza cuando decidimos acercarnos desde muy cerca. Recorrerla a pie deja pequeñas huellas, no solo en el suelo, sino también debajo de la piel.

Los espacios abiertos son realmente grandes, en muchos sentidos. La naturaleza es tan inmensa, tan amplia, que es capaz de ofrecer a cada persona una experiencia distinta.

Acá no podemos imponer nuestras reglas, si queremos llegar lejos, necesitamos aprender a adaptarnos a los ciclos del día, de la noche, del viento y de las tormentas. Ese dominio que la naturaleza ejerce sabiamente sobre todas las formas de vida, nos hace ser también parte de ella.

También necesitamos aprender a conocernos, poder mirarnos hacia adentro y ver que sentimos con cada desafío que nos propone. Para sobrevivir en entornos tan salvajes dependemos de otros, nos necesitamos, así que el grupo, o la manada, se transforma en una figura que tenemos que aprender a cuidar tanto como las plantas que riegan todos los días las abuelas. Grandes amistades y anécdotas nacen de las experiencias en zonas agrestes, de aquellas para contar a nuestros nietos.

Adaptarnos implica aceptar que somos parte de algo más grande. Los que vivimos en las grandes ciudades, corremos el riesgo de desconectarnos de nuestro ritmo natural. Recorrer la naturaleza a pie nos vuelve a lo más simple de nuestro ser.

Contemplar un atardecer, ver como la luz del sol pinta de distintos colores los relieves, es algo que nos conecta con la inmensidad que nosotros también llevamos dentro.

El azar y la belleza se saben combinar muy bien para nunca dejar de sorprendernos.

La naturaleza nos ofrece un gran terreno sobre el que podemos escribir nuestra historia. Donde podemos descubrirnos en situaciones nuevas y diferentes. Es tan mágica que sabe como estimular nuestra capacidad de asombro y disfrute.

Qué esperás para salir de casa y recorrer la naturaleza pie?

sábado 29 de octubre de 2011

Buenas trazas

Hoy termina un muy bien viaje. Hace unos meses no me hubiese imaginado que iba a estar recorriendo los cerros del Chalten con esquíes, era algo que veía demasiado lejano para mi. Pero sin embargo, casi como sorpresa, pasó.

Cuantas emociones se sienten sobre las tablas. Las primeras noches antes de salir casi no podía dormir de la ansiedad. Me acuerdo que en uno de mis primeros viajes, cuando tenía 16 años, armé la mochila 6 meses antes salir con amigos a los refugios de Bariloche. Hoy vuelvo a sentir esa emoción y esas ganas de andar por espacios abiertos y nevados.

Recorrer las montañas con esquíes es algo que no solo deja huella en la nieve virgen, sino también debajo de la piel. Como contarle a mi gente lo que se siente? Quizás la música y las imágenes puedan ayudar:


Creo que este viaje fue posible gracias a la ayuda de varios amigos que me mostraron cosas que no sabía. Musicalmente tengo que agradecer a Leo, por enseñarme no solo a tocar la guitarra, sino también a expresarme mediante la música, lo cual no es un trabajo fácil teniendo en cuenta las limitaciones de mis dedos. Y a Jerry y Lio, por mostrarme este tema de Joe Hisaishi. Escucharlos tocar con la guitarra fue lo que me dio el impulso para intentarlo.

Y en lo que se refiere al esquí, todo empezó hace un par de años cuando hice una salida de esquí de travesía al Frey con mi compañero Luis, con quien fuimos a esquiar a uno de los lugares más increíbles del Chalten. En el camino, aparecieron otros compañeros que me enseñaron y con quienes compartí muy buenas salidas también, como Julian, Juan Pablo y en está última Ariel y Erik.

A donde me llevarán las tablas? Creo que más lejos de lo que pueda imaginar...

como dicen por ahi: buenas trazas!

domingo 16 de octubre de 2011

Inspiración


Preparando el prox. viaje al Chalten, me encontré en el libro 3x3 avalanchas de Werner Munter, un texto de mucha inspiración:

El alpinismo en su faceta de máxima perfección no es un deporte de competición, a la imagen de nuestra sociedad de rivalidades y competitividad, es una actitud alegre, libre y lúdica, alejada de los problemas, las obligaciones y las pequeñeces de la vida cotidiana.

Practicar alpinismo como un juego significa:

Retornar a la naturaleza, simplemente a pie.
Practicar un turismo silencioso que sólo deja huellas en el suelo.
Desarrollar la personalidad hasta los límites más insospechados y dejar que se revelen nuestras capacidades adormecidas.
Buscar el camino en un entorno virgen y salvaje y encontrarlo en un desierto fascinante de hielo y roca.
Dejar que el viento acaricie el rostro, resistir al frío, al calor, y plantar cara a los más violentos temporales.
Formar parte del ritmo de los días y las noches.
Entrar en resonancia con elementos esenciales como la luz, el aire, el agua, y la tierra.
Contemplar la bóveda terrestre estrellada y perderse en la amplitud, la profundidad y el silencio de estos espacios infinitos.
Permitir que las rocas nos cuenten la historia inmemorial de nuestra tierra hasta que se abran los abismos vertiginosos del tiempo y del espacio.
En el reino hostil de los cristales y los minerales, descubrir las primicias de una vida vegetal, acercarnos a la esencia misma de la existencia de nuestro pequeño planeta frente al vacío infinito y glacial del universo.
Inspirar, dejar que penetren la tranquilidad y el silencio, soportarlos, soportar el aislamiento y dejar volar el espíritu.
Confrontar las propias fuerzas con entusiasmo a las dificultades que cada vez parecen mayores, probar el sabor picante del peligro y, acá o allá, permitir que la vida penda de un hilo de seda...

Es una palabra:

Saborear la vida en su forma genuina, asumir su intensidad y su fuerza.
Será acaso esto la felicidad?