jueves, 3 de septiembre de 2009

Gente que diseña su vida

Gracias a un compañero del trabajo conocí a un personaje que desde hace varios años lleva una vida nómade, recorriendo el mundo a dedo. Proximamente está por encarar un interesante proyecto cultural recorriendo América en bicicleta (una para nada convencional como su espiritú):

Está buscando apoyo en las personas simples como yo. Creo que es una causa que vale la pena apoyar y se complementa con las ideas que me dan vuelta por la cabeza para hacer un mundo mejor. Su misión de exploración de tierras y pueblos desconocidos para mi porteño ser, es un aporte refrescante para a mi proyecto de empresa sustentable.

Sin duda es un gran ejemplo de como cada uno puede diseñar su propia vida. Diseñar con creativad implica descrubrir las restricciones autoimpuestas. La verdad felicito de todo corazón a este personaje que ha encontrado la manera y se animó a tomar el riesgo.

domingo, 30 de agosto de 2009

Más fotos de montañismo invernal

Con estas fotos que me pasó Javier, queda demostrado lo mal fotógrafo que soy.

Tenemos que volver a repetirlo. Próximo objetivo: hielos continentales y quizás el corredor amy...

viernes, 21 de agosto de 2009

Ideas para un mundo mejor

Desde hace un tiempo me viene dando vueltas por la cabeza que hacer para revertir el calentamiento global. Muy triztemente este verano (febrero) fuimos con mi amigo Nacho a escalar el Tronador, una montaña de Bariloche a la que le tengo mucho cariño. Lo lamentable fue que no lo pudimos hacer, ya que la última parte se encontraba totalmente despojada de hielo y nieve.

Este no es un caso aislado, varias de nuestras queridas montañas se están transformando en montañas inescalables gracias al calentamiento global. Lo más trizte no es que una persona no las pueda subir, sino en el enorme impacto ambiental que eso significa.

Pero esto, en lugar de desanimarme, despertó en mi una gran curiosidad por encontrar una solución a este problema. Creo que con los años (espero sea pronto) la mentalidad de los consumidores va a cambiar, como muestra este comic:



Vamos a empezar a elegir los productos que sean menos dañinos para el planeta. Las empresas van a comenzar a esforzarse por ser competitivas ecologicamente hablando. Con el tiempo también vamos a elegir trabajar en empresas con conciencia social y sustentable.

Cualquier proceso creado por nosotros los humanos puede optimizar el uso de recursos y minimizar el impacto ambiental hasta un nivel mínimo. Siempre habrá un remanente, aunque también, es posible compensarlo. Una muy buena idea fue la de volkswagen, que propone mantener con sus cliente un bosque por 40 años para compensar la emisión de CO2 de sus autos:

Por otro lado, en nuestro país, hay muchas tribus indígenas. Gente que fue desplazada de su tierra, destruido su habitat y que ha sido marginada porque no son de valor para el paradigma económico reinante. Una injusticia muy grande. Esta gente vive bajo el ritmo de la natuzaleza, del sol y de la lluvia. Ellos, muy probablemente, serían mejores guardianes de la naturaleza que cualquiera como yo que vive en la ciudad. Bajo una renovada escala de valores, como el ecológico, estas personas serían valiosísimas.

Me pregunto qué pasaría si las empresas, en un esfuerzo por hacer su actividad sostenible, requirieran de las comunidades indígenas para poder hacerlo. Por ejemplo una comunidad indígena podría ser la custodia de un pedazo de tierra. Una empresa emite anualmente el CO2 equivalente al absorvido por x árboles. Entonces paga a la comunidad por un servicio en el cual la comunidad planta y mantiene esos x árboles en el tiempo. Con el tiempo ese pedazo de tierra se transformaría en un bosque, mejoraría el habitat de la comunidad, agregaría valor a la marca de la empresa, sería un ejemplo de actividad sustentable para imitar en otros paises y todos ganaríamos!

Gracias a http://suelto.net/ por los videos y la información.

Mis granos de arena para minimizar el impacto ambiental los voy volcando en este proyecto: http://toclasaas.blogspot.com/

martes, 14 de julio de 2009

Cascadas, Matienzo y un poco de esqui


En julio del 2009 fuimos con mi amigo Javier para Mendoza. La verdad es que siempre que viajamos tenemos buena suerte con el clima, nos tocan los días más fríos del año. Salimos de Buenos Aires un miércoles a eso de las 4 am y llegamos a Puente del Inca a eso de las 6 de la tarde.

Para nuestro placer visual, estaba todo nevado y las cascadas formadas, aunque luego un escalador de potrerillos nos dijo que les faltaba hielo, otra nevada más tal vez.

Ni bien cayó el sol por sobre las montañas, la temperatura bajó rápidamente (esto sería una constante en este viaje). Dormimos sobre los durmientes del tren, bajo un cobertizo de chapa.
Nos metimos en las bolsas de dormir con bastante abrigo, pero aún así pasamos frío. Cada 1 hora o 2 nos despertábamos. Después nos enteramos que esa noche hizo 20 bajo cero.

Al amanecer, esperamos a que el sol saliera por encima de las montañas para que nos calentara un poco. Armamos el trineo con el equipo de escalada y nos fuimos para las cascadas. Esta 1ra caminata nos sirvió para practicar un poco como tirar del trineo de a uno por vez. En las cascadas el hielo estaba muy duro y costaba poner los tornillos. Escalamos un solo largo y nos pegamos la vuelta, ya que además hacía mucho frío. Esa noche dormimos en el hotel de los cazadors de montaña, muy recomendable. Antes de acostarnos preparamos equipo y comida para ir a la quebrada del Matienzo.

Al otro día fuimos para Las Cuevas y ahí empezó nuestra tirada con el trineo. Es interesante ver cómo el mecanismo de tiro, totalmente improvisado nos resultó muy útil. Voy a explicar de que
se trata, por si a alguien le sirve. El trinero en realidad no es de tiro, sino es un trineo liviano de plástico para hacer culipatín. Para acondicionarlo, lo primero que hice fue hacerle algunos agujeros en el borde para pasarle un cordín que servirá para atar la mochila y tirar.

Como línea de tiro usé un cordín de 10 metros x 4mm de escalada (320 kg resistencia aprox). Creo que el diámetro fue el indicado, ya que es un cordín de bajo peso y una resistencia acorde a su uso.

En la punta del trineo armé con un as de guía un triángulo de fuerza sin equilizar. La punta sobrante la até al trineo con un nudo corredizo simpre y algunas vueltas. Luego en la práctica
nos dimos cuenta que este simple mecanismo nos iba a servir para frenar al trineo en las bajadas, ya que el trineo tiende a deslizarce más rápido de lo que caminamos y al pasar sobre el cordín este hace de freno natural.

Cómo heramos 2 personas, a Javier se le ocurrió armar el tiro con un triángulo equilibrado que nos permitía elegir sobre el terreno si caminábamos juntos o lo hacíamos uno atrás del otro (cuando la pendiente era más fuerte). Esto también permitía aprovechar mejor el impulso de los dos en beneficio del avance del trineo.

Luego atamos cada línea de tiro a nuestros arneses de escaladas. En el caso de Javier su arnés tiene una anilla atrás. En el mio fabricamos una anilla con un pescador doble y un cordín.

Para mover el trineo hicimos de todo ya que según el tipo de nieve (polvo, dura) y la pendiente, tuvimos que probar distintas técnicas.

Para bajar:
  • Poner el trineo de cola y bajarlo controlando su avance con el cordín. Dado que la cola tiene un ángulo de 90 grados tiende a enterrarse y frenarse. Para destrabar el trineo solo hay que pisar la punta, la forma curva hace que el trineo se desentierre sin esfuerzo.
  • Poner el trineo de punta y darle un empujoncito. En pendientes suaves y abiertas era un placer ver como el trineo y la gravedad hacían todo el trabajo por nosotros.

Para subir:
  • Poner el trineo de frente a la pendiente, posicionarse uno atrás de otro y tira coordinadamente. Si no se pone el trineo de frente a la pendiente, este se da vuelta y se hace más dificil.
  • Cargar el trineo en la espalda, usando la mochila. Lo hicimos en un tramo que no había nieve. Por eso es recomendable poner la mochila con el espaldar hacia arriba, asi no se pierde tiempo en esta maniobra.

Para atravesar pendientes(esta maniobra fue la más dificil de todas, ya que el trineo se da vuelta):
  • Uno delante del trineo tira caminando por arriba de la línea de avance del trineo. El otro de atrás posiciona al trineo usando la riñonera de la mochila. El que va atras se cansa mucho.
  • Rodear la pendiente subiendo por el gradiente y luego bajando.

Luego de unas 5/6 horas de caminata y cruzado subidas, bajadas, llanos y pendientes, llegamos a la base del Matienzo. La mejor parte para avanzar es por arriba del arroyo congelado, aunque esto pone un poco a prueba los nervios. Es realmente un placer caminar sin siquiera sentir el peso del trineo.

Armamos la carpa y nos metimos rápidamente en las bolsas de dormir ya que cuando baja el sol el frio se hace presente. En este viaje se nos helaron manos y pies varias veces... Esa noche también hizo mucho frío. Dormimos con todo lo que teníamos puesto y aun asi sentimos algo de frío.

Por la mañana el termométro marcó 8 bajo cero adentro de la carpa. Esperamos a que saliera el sol para levantarnos, desayunamos, preparamos el equipo y fuimos a escalar a un corredor de nieve que estaba en el filo del Matienzo. La escalada estuvo buenísima, fueron unos 3 largos en total, la nieve por momentos estaba dura (solo se clavaban las puntas de los grampones) y por momentos te enterrabas hasta la cintura.

Para mi la escalada comenzó con algunas dudas, ya que al principio la nieve hacía ruido a seco y luego la pendiente se ponía empinada y la nieve endurecía por momentos. Calculo que serán max. 60 grados, pero no estoy seguro. En esos momentos uno se olvida del frío y del cansancio, todo lo que cuenta es ir para arriba, analizar el terreno sobre la marcha, buscar el mejor lugar para montar la siguiente reunión, estar atento a cuando se termina la cuerda, etc. Cuando se llega a la seguridad de la reunión, aparece nuevamente el frío y las dudas. Por eso la experiencia es algo invalorable, fortalece todos esos puntos débiles.

Es increible como en poco días uno pasa de estar en su casa con todas las comodidades básicas garantizadas a exponerse a situaciones donde las prioridades básicas van rotando según las circunstancias. Cuando se escala, no existe otra cosa más que la escalada. En el campamento, la prioridad es acostarse y comer antes que baje el sol. En la carpa, dentro de la bolsa de dormir, la prioridad abrigarse y descansar. Por la mañana, la prioridad es desayunar abundantemente y prepararse para el día de actividad. En la ciudad en cambio, donde uno tiene garantizadas estas necesidades básicas, las prioridades y el ritmo de vida se ven marcados por otros factores. La montaña marca un ritmo básico y simple, al que hay que saber comprender y adaptarse para pasarla bien. Despierta un juego de conocimiento y aventura, donde uno de los factores más importante e invisible a la vez es el compañerismo. Sin este, no se llega a ningún lado. Por algo forma la esencia del espíritu de la montaña. Los tiempos cambian, hoy el equipo y las técnicas de escaladas evolucionaron enormemente, pero lo escencial, cosas como la aventura, la exploración y la camaradería siguen siendo para mi la piedra anular de esta actividad.

Al otro día amaneció nublado y con algo de viento. Estábamos cansados, desarmamos el campamento, armamos el trineo y a tirar, pero esta vez para abajo. Bajamos en 2:30 horas, yo personalmente pasé un poco de frio, aunque como dije antes eso fue una constante del viaje. Bajamos hasta puente del inca, nos comimos unos panchos con jugo de naranja y dormimos en el hotel de los Cazadores para recuperar fuerzas.

El último día fue de diversión. Javier se dedicó a hacer snowboard y probar la dureza de la nieve con distintas partes del cuerpo. Yo hice lo mismo, pero con esquies.

domingo, 10 de mayo de 2009

Mas alla de las altas cumbres

Estando en Madrid, caminando por una feria de libros en la calle, encontré un señor mayor sentado que vendía libros autografiados. A cada persona que pasaba y demostraba interés le contaba toda la dedicación y afecto que había puesto en este trabajo que sería su legado. La conversación me llamo la atención y al ver que el libro se llamaba "Más alla de las Altas Cumbres", mi curiosidad se despertó aún más. El señor, muy amablemente, me preguntó si era montañero y con estas palabras comenzamos a conversar. Me mostró las fotos de su libro, en donde estaba él muy joven con sus hermanos, de mayor con amigos, los dibujos hechos a mano por él mismo y me leyó algúna poesia relacionada con la montaña. Él se sintió muy contento de saber que su libro iba a realizar un largo viaje, no se esperaba llegar a un país como Argentina.

Se tomó su tiempo para dedicarlo y firmarlo, y mientras lo hacía, me decía que para él, a esta altura de su vida, lo importante era hacer las cosas bien, con dedicación y pasión. Se esforzó por hacer la letra prolijamente y contaba que un trabajo hay que hacerlo bien desde el principio hasta el final, que este iba a ser el legado de su vida y quería ser recordado de la mejor manera posible, con este objetivo no escatimó en dedicación.

Me emocionó mucho la pasión y la dedicación de este buen hombre. Ojalá a su edad siga emprendiendo cosas de esa manera. Su libro se titula de la misma manera que este post.

Martes con mi viejo profesor

Hace poco encontré un libro de esos que valen la pena leer y compartir con los demás. Se llama "Martes con mi viejo profesor" o "Tuesday with Morrie". Es la historia de un señor mayor (Morrie) que sufre de una grave enfermedad y se reencuentra con un viejo alumno suyo después de varios años sin estar en contacto. Es una historia real, contada por el alumno, donde todos los martes charlan sobre distintos aspectos de la vida, como el mundo en que vivimos, la cultura, la amistad, el amor, la familia, la muerte.

Es interesante ver el contraste entre los puntos de vista del alumno y del maestro que se está preparando para el final de su camino. Yo como lector me sentí muy identificado con el alumno y me hizo gracia cuando dice que si la cultura no funciona, no hay que tragársela, uno tiene que crearse la suya. Estamos acostumbrados a ver la muerte como algo malo, pero en este caso, Morrie enseña como usarla para poner las cosas en otra perspectiva que nos permite dar valor a las que son realmente importantes.

Este libro me enseño que tengo muchas cosas por aprender, por entender y ejercitar diariamente. Como vivir más tranquilo, disfrutanto más de cada día, pasando tiempo de calidad con las personas. Me gusta escribir y sin embargo hace años que no lo hago por no tener tiempo. Evidentemente no estoy poniendo mis energías en el lugar correcto, algo de lo que tambíen trata el libro. Vivimos entre tensiones y encontrar el equilibrio a veces resulta difícil. Creo que es fundamental no dejarse llevar por las presiones, como correr porque hay proyectos con fechas comprometidas y anteponer el objetivo a las personas, porque fortalecer las relacionas humanas tiene que ser el objetivo de todos.

Me gusta encontrar libros como este, tan universales y simples a la vez. Motivadores, de esos que invitan a relfexionar, que aportan otra dimensión a mi acotado punto de vista y me ayudan a ser una mejor persona. Me encantaría poder escribir y ofrecer un mensaje que ayude a otros, como lo hizo este libro conmigo.

jueves, 31 de mayo de 2007

San Bernardo en Mayo

Hoy las montañas nos recibieron con cielo abierto, sol cálido y sin viento. Pudimos apreciar en todo su esplendor este paisaje que ya vimos repetidas veces pero que no nos cansa, sino que cada vez nos gusta más.

Miro la sur del Adolfo Calle y siento duda. Será ese el canal? Parecería que no, porque no está del todo formado, la nieve lo cubre solo hasta la mitad. Sin ese puente blanco que une el sueño con el objetivo no me animo a intentarlo. Sentimientos que van y vienen al recorrer el paisaje con la mirada, mismo paisaje, nuevos sentimientos. Un nuevo sueño se guarda para anelar.

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Hay un momento, de todos los que se tienen en este tipo de viajes, que lo lleva a uno de un mundo a otro. Se trata del momento en el cual se abandona el refugio y con él, la comodidad, para pasar al mundo de la montaña. Es un acto que puede cobrar vida en distintos escenarios, ya sea al abandonar el campamento de altura para intentar la cumbre o simplemente cruzar la puerta del refugio para pasear por los alrededores.

En nuestro caso creo que aprovechamos el desayuno para despedirnos de la comodidad. Esos minutos de tranquilidad, tomando cafe con leche al lado del hogar con las piernas estiradas fueron los que sin darnos cuenta, nos prepararon el espiritú y despertaron nuestros sueños para dar ese paso, el primer paso.

De la caminata hasta la carpa que armamos el día anterior, recuerdo el blanco movimiento del agua congelado por el frío de la noche. Y que los primeros pasos son siempre despacio, para dar tiempo al cuerpo a que poco a poco adquiera ritmo.

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Era increible el paisaje que veíamos a medida que ganábamos altura. El cielo impecable nos dejaba ver todo, paredes y pilares de roca caían abruptamente entre corredores de nieve y acarreos. Estas formas imponentes descubren sus secretos a quien esté dispuesto a tocarlas, a lo lejos son como las apariencias que engañan, al tacto revelan tanto como lo que uno está dispuesto a ofrecer.

Después de algunas horas de andar por acarreos llegamos a la pirámide que forma la cumbre. Una escalada sencilla y muy agradable nos lleva al punto más alto. El recuerdo de un horizonte rodeado de montañas será el motor de nuevas ascenciones.

Al regreso, la monotonía del interminable acarreo se corta por el vuelo de un condor que atraviesa el valle desplegando sus alas como símbolo de libertad. Llegamos a la carpa cuando estaba oscureciendo, cansados, con dolor de cabeza pero contentos por el día que pasamos. Preparamos un te caliente y nos metimos en las bolsas de dormir.

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Que bueno es levantarse cuando se durmió todo lo necesario, tener tiempo para descansar, desayunar tranquilo y disfrutar del calor del sol es algo que hay que aprovechar cuando hace buen tiempo. Después que descansamos, comimos y tomamos todo lo que nuestros cuerpos necesitaban y un poco más, empezamos a preparar el equipo para hacer un intento a la aguja CABA. Mientras caminábamos hacia este pilar de roca revisamos su forma buscando un lugar por donde subir. Descubrimos un espolón que parecía fácil y nos dirigimos hasta su base. Era nuy seductor subir por ahí, buenos agarres, parecía una escalada simple y divertida, los rayos del sol le había dado a la roca una sensación agradable al tacto. Pero escondía sus trampas, piedra de mala calidad, suelta, difícil de asegurar, hasta los bloques grandes se movían al hacerles un poco de fuerza. Si la piedra fuese más consistente y firme sería para mi una escalada de mucho placer, inolvidable seguramente. Pero hay riesgos que no tengo ganas de correr, asi que renuncié antes de encordarme.

Fue un día de mates y charlas sobre la vida, otros de los momentos especiales en este tipo de viajes.

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Por la noche, ya de vuelta en el refugio nos encontramos con gente de distintos lugares del país, con distintas profesiones y vidas. Entre todas estas personas había un personaje de la montaña. Damian Redmond, lider de expedición del proyecto Argentinos al Himalaya. Un tipo humilde y abierto, fue un gusto haberlo conocido.