sábado, 19 de septiembre de 2009

Una nena de 12 años habla en la ONU

Da un mensaje a la humanidad que da mucho que pensar. Hasta cuando vamos a dejar de ver que somos 30 millones de especies compartiendo el mismo aire? Es hora de romper paradigmas, fronteras y favorecer intereses globlales a largo plazo sobre intereses particulares a corto plazo.


Ella le habla a los líderes del mundo con mucha sabiduría. Me hace acordar a una frase que leí una vez:
No heredamos esta tierra de nuestros abuelos, sino que la tomamos prestada de nuestros nietos.
Otra fuente de inspiración para los que queremos cambiar al mundo!

viernes, 11 de septiembre de 2009

Salvemos los glaciares

Como comenté en un post anterior, los glaciares están desapareciendo y no lo están haciendo de a poco. Greenpeace está organizando una campaña donde busca firmas para realizar una petición.

A quienes quieran colaborar, están a un click de distancia:

jueves, 3 de septiembre de 2009

El diseño del mundo perfecto

Esta es la historia de un nómade del desierto, una historia facinante:

Leyendo su relato sentí que volvía a la infancia, a ese mundo donde todo es simple. Describe su vida y su mundo en el desierto como un lugar formado por pocas cosas, simples, pero de gran valor. Si a nosotros nos preguntan por un momento de felicidad, pensamos en las últimas vacaciones. Para él, en cambio, todos los días tienen momentos realmente felices.

Si fuera chico y me dieran una hoja de papel en blanco para dibujar el mundo perfecto aplicaría inconcientemente los mismos conceptos de diseño: simplicidad y mucho valor en cada una de las cosas.

Es una lástima que culturas como estas desaparezcan, ya que con ellas se pierde una sabiduría que nuestra sociedad moderna no sabe apreciar.

Gente que diseña su vida

Gracias a un compañero del trabajo conocí a un personaje que desde hace varios años lleva una vida nómade, recorriendo el mundo a dedo. Proximamente está por encarar un interesante proyecto cultural recorriendo América en bicicleta (una para nada convencional como su espiritú):

Está buscando apoyo en las personas simples como yo. Creo que es una causa que vale la pena apoyar y se complementa con las ideas que me dan vuelta por la cabeza para hacer un mundo mejor. Su misión de exploración de tierras y pueblos desconocidos para mi porteño ser, es un aporte refrescante para a mi proyecto de empresa sustentable.

Sin duda es un gran ejemplo de como cada uno puede diseñar su propia vida. Diseñar con creativad implica descrubrir las restricciones autoimpuestas. La verdad felicito de todo corazón a este personaje que ha encontrado la manera y se animó a tomar el riesgo.

domingo, 30 de agosto de 2009

Más fotos de montañismo invernal

Con estas fotos que me pasó Javier, queda demostrado lo mal fotógrafo que soy.

Tenemos que volver a repetirlo. Próximo objetivo: hielos continentales y quizás el corredor amy...

viernes, 21 de agosto de 2009

Ideas para un mundo mejor

Desde hace un tiempo me viene dando vueltas por la cabeza que hacer para revertir el calentamiento global. Muy triztemente este verano (febrero) fuimos con mi amigo Nacho a escalar el Tronador, una montaña de Bariloche a la que le tengo mucho cariño. Lo lamentable fue que no lo pudimos hacer, ya que la última parte se encontraba totalmente despojada de hielo y nieve.

Este no es un caso aislado, varias de nuestras queridas montañas se están transformando en montañas inescalables gracias al calentamiento global. Lo más trizte no es que una persona no las pueda subir, sino en el enorme impacto ambiental que eso significa.

Pero esto, en lugar de desanimarme, despertó en mi una gran curiosidad por encontrar una solución a este problema. Creo que con los años (espero sea pronto) la mentalidad de los consumidores va a cambiar, como muestra este comic:



Vamos a empezar a elegir los productos que sean menos dañinos para el planeta. Las empresas van a comenzar a esforzarse por ser competitivas ecologicamente hablando. Con el tiempo también vamos a elegir trabajar en empresas con conciencia social y sustentable.

Cualquier proceso creado por nosotros los humanos puede optimizar el uso de recursos y minimizar el impacto ambiental hasta un nivel mínimo. Siempre habrá un remanente, aunque también, es posible compensarlo. Una muy buena idea fue la de volkswagen, que propone mantener con sus cliente un bosque por 40 años para compensar la emisión de CO2 de sus autos:

Por otro lado, en nuestro país, hay muchas tribus indígenas. Gente que fue desplazada de su tierra, destruido su habitat y que ha sido marginada porque no son de valor para el paradigma económico reinante. Una injusticia muy grande. Esta gente vive bajo el ritmo de la natuzaleza, del sol y de la lluvia. Ellos, muy probablemente, serían mejores guardianes de la naturaleza que cualquiera como yo que vive en la ciudad. Bajo una renovada escala de valores, como el ecológico, estas personas serían valiosísimas.

Me pregunto qué pasaría si las empresas, en un esfuerzo por hacer su actividad sostenible, requirieran de las comunidades indígenas para poder hacerlo. Por ejemplo una comunidad indígena podría ser la custodia de un pedazo de tierra. Una empresa emite anualmente el CO2 equivalente al absorvido por x árboles. Entonces paga a la comunidad por un servicio en el cual la comunidad planta y mantiene esos x árboles en el tiempo. Con el tiempo ese pedazo de tierra se transformaría en un bosque, mejoraría el habitat de la comunidad, agregaría valor a la marca de la empresa, sería un ejemplo de actividad sustentable para imitar en otros paises y todos ganaríamos!

Gracias a http://suelto.net/ por los videos y la información.

Mis granos de arena para minimizar el impacto ambiental los voy volcando en este proyecto: http://toclasaas.blogspot.com/

martes, 14 de julio de 2009

Cascadas, Matienzo y un poco de esqui


En julio del 2009 fuimos con mi amigo Javier para Mendoza. La verdad es que siempre que viajamos tenemos buena suerte con el clima, nos tocan los días más fríos del año. Salimos de Buenos Aires un miércoles a eso de las 4 am y llegamos a Puente del Inca a eso de las 6 de la tarde.

Para nuestro placer visual, estaba todo nevado y las cascadas formadas, aunque luego un escalador de potrerillos nos dijo que les faltaba hielo, otra nevada más tal vez.

Ni bien cayó el sol por sobre las montañas, la temperatura bajó rápidamente (esto sería una constante en este viaje). Dormimos sobre los durmientes del tren, bajo un cobertizo de chapa.
Nos metimos en las bolsas de dormir con bastante abrigo, pero aún así pasamos frío. Cada 1 hora o 2 nos despertábamos. Después nos enteramos que esa noche hizo 20 bajo cero.

Al amanecer, esperamos a que el sol saliera por encima de las montañas para que nos calentara un poco. Armamos el trineo con el equipo de escalada y nos fuimos para las cascadas. Esta 1ra caminata nos sirvió para practicar un poco como tirar del trineo de a uno por vez. En las cascadas el hielo estaba muy duro y costaba poner los tornillos. Escalamos un solo largo y nos pegamos la vuelta, ya que además hacía mucho frío. Esa noche dormimos en el hotel de los cazadors de montaña, muy recomendable. Antes de acostarnos preparamos equipo y comida para ir a la quebrada del Matienzo.

Al otro día fuimos para Las Cuevas y ahí empezó nuestra tirada con el trineo. Es interesante ver cómo el mecanismo de tiro, totalmente improvisado nos resultó muy útil. Voy a explicar de que
se trata, por si a alguien le sirve. El trinero en realidad no es de tiro, sino es un trineo liviano de plástico para hacer culipatín. Para acondicionarlo, lo primero que hice fue hacerle algunos agujeros en el borde para pasarle un cordín que servirá para atar la mochila y tirar.

Como línea de tiro usé un cordín de 10 metros x 4mm de escalada (320 kg resistencia aprox). Creo que el diámetro fue el indicado, ya que es un cordín de bajo peso y una resistencia acorde a su uso.

En la punta del trineo armé con un as de guía un triángulo de fuerza sin equilizar. La punta sobrante la até al trineo con un nudo corredizo simpre y algunas vueltas. Luego en la práctica
nos dimos cuenta que este simple mecanismo nos iba a servir para frenar al trineo en las bajadas, ya que el trineo tiende a deslizarce más rápido de lo que caminamos y al pasar sobre el cordín este hace de freno natural.

Cómo heramos 2 personas, a Javier se le ocurrió armar el tiro con un triángulo equilibrado que nos permitía elegir sobre el terreno si caminábamos juntos o lo hacíamos uno atrás del otro (cuando la pendiente era más fuerte). Esto también permitía aprovechar mejor el impulso de los dos en beneficio del avance del trineo.

Luego atamos cada línea de tiro a nuestros arneses de escaladas. En el caso de Javier su arnés tiene una anilla atrás. En el mio fabricamos una anilla con un pescador doble y un cordín.

Para mover el trineo hicimos de todo ya que según el tipo de nieve (polvo, dura) y la pendiente, tuvimos que probar distintas técnicas.

Para bajar:
  • Poner el trineo de cola y bajarlo controlando su avance con el cordín. Dado que la cola tiene un ángulo de 90 grados tiende a enterrarse y frenarse. Para destrabar el trineo solo hay que pisar la punta, la forma curva hace que el trineo se desentierre sin esfuerzo.
  • Poner el trineo de punta y darle un empujoncito. En pendientes suaves y abiertas era un placer ver como el trineo y la gravedad hacían todo el trabajo por nosotros.

Para subir:
  • Poner el trineo de frente a la pendiente, posicionarse uno atrás de otro y tira coordinadamente. Si no se pone el trineo de frente a la pendiente, este se da vuelta y se hace más dificil.
  • Cargar el trineo en la espalda, usando la mochila. Lo hicimos en un tramo que no había nieve. Por eso es recomendable poner la mochila con el espaldar hacia arriba, asi no se pierde tiempo en esta maniobra.

Para atravesar pendientes(esta maniobra fue la más dificil de todas, ya que el trineo se da vuelta):
  • Uno delante del trineo tira caminando por arriba de la línea de avance del trineo. El otro de atrás posiciona al trineo usando la riñonera de la mochila. El que va atras se cansa mucho.
  • Rodear la pendiente subiendo por el gradiente y luego bajando.

Luego de unas 5/6 horas de caminata y cruzado subidas, bajadas, llanos y pendientes, llegamos a la base del Matienzo. La mejor parte para avanzar es por arriba del arroyo congelado, aunque esto pone un poco a prueba los nervios. Es realmente un placer caminar sin siquiera sentir el peso del trineo.

Armamos la carpa y nos metimos rápidamente en las bolsas de dormir ya que cuando baja el sol el frio se hace presente. En este viaje se nos helaron manos y pies varias veces... Esa noche también hizo mucho frío. Dormimos con todo lo que teníamos puesto y aun asi sentimos algo de frío.

Por la mañana el termométro marcó 8 bajo cero adentro de la carpa. Esperamos a que saliera el sol para levantarnos, desayunamos, preparamos el equipo y fuimos a escalar a un corredor de nieve que estaba en el filo del Matienzo. La escalada estuvo buenísima, fueron unos 3 largos en total, la nieve por momentos estaba dura (solo se clavaban las puntas de los grampones) y por momentos te enterrabas hasta la cintura.

Para mi la escalada comenzó con algunas dudas, ya que al principio la nieve hacía ruido a seco y luego la pendiente se ponía empinada y la nieve endurecía por momentos. Calculo que serán max. 60 grados, pero no estoy seguro. En esos momentos uno se olvida del frío y del cansancio, todo lo que cuenta es ir para arriba, analizar el terreno sobre la marcha, buscar el mejor lugar para montar la siguiente reunión, estar atento a cuando se termina la cuerda, etc. Cuando se llega a la seguridad de la reunión, aparece nuevamente el frío y las dudas. Por eso la experiencia es algo invalorable, fortalece todos esos puntos débiles.

Es increible como en poco días uno pasa de estar en su casa con todas las comodidades básicas garantizadas a exponerse a situaciones donde las prioridades básicas van rotando según las circunstancias. Cuando se escala, no existe otra cosa más que la escalada. En el campamento, la prioridad es acostarse y comer antes que baje el sol. En la carpa, dentro de la bolsa de dormir, la prioridad abrigarse y descansar. Por la mañana, la prioridad es desayunar abundantemente y prepararse para el día de actividad. En la ciudad en cambio, donde uno tiene garantizadas estas necesidades básicas, las prioridades y el ritmo de vida se ven marcados por otros factores. La montaña marca un ritmo básico y simple, al que hay que saber comprender y adaptarse para pasarla bien. Despierta un juego de conocimiento y aventura, donde uno de los factores más importante e invisible a la vez es el compañerismo. Sin este, no se llega a ningún lado. Por algo forma la esencia del espíritu de la montaña. Los tiempos cambian, hoy el equipo y las técnicas de escaladas evolucionaron enormemente, pero lo escencial, cosas como la aventura, la exploración y la camaradería siguen siendo para mi la piedra anular de esta actividad.

Al otro día amaneció nublado y con algo de viento. Estábamos cansados, desarmamos el campamento, armamos el trineo y a tirar, pero esta vez para abajo. Bajamos en 2:30 horas, yo personalmente pasé un poco de frio, aunque como dije antes eso fue una constante del viaje. Bajamos hasta puente del inca, nos comimos unos panchos con jugo de naranja y dormimos en el hotel de los Cazadores para recuperar fuerzas.

El último día fue de diversión. Javier se dedicó a hacer snowboard y probar la dureza de la nieve con distintas partes del cuerpo. Yo hice lo mismo, pero con esquies.