lunes, 8 de marzo de 2010

Día 1 - Piedra del Fraile


Me levanto temprano tipo 7 para hacer las cosas con tiempo y tranquilidad. Aproveché para darme una ducha y estirar hasta el final los momentos de comodidad. No tenía que preocuparme por la mochila, ya que la noche anterior había dejado todo preparado. Desayuné en el hostel un café con leche con tostadas y jugo de naranja. Mientras desayunaba, repasaba mentalmente la lista de cosas que llevaba.

A las 9 me encontré con Luis, mi compañero y guía de la travesía y tomamos un remís hasta el río eléctrico. Empezamos a caminar bordeando el río. Mientras tanto fuimos hablando de cómo es la vida en el Chalten, equipos, escaladas (muy buenas) que hizo la gente local, etc.

Nuestra primer parada sería Piedra del Fraile, un camping comedor organizado donde tendríamos que pagar peaje, ya que pasaríamos por terrenos privados. Luis me contó que antes estaba el gaucho Sergio, un personaje de la Patagonia que cuidaba de la zona, típico gaucho de campo. Guarda del que se atrevía a pasar sin pagar. Si te pescaba en el intento, te iba a buscar con el caballo y te sacaba a rebencazos. Si en cambio, lo tratabas con respeto, nunca te negaba un mate. Dicen que si te agarraba él, tenías que sentirte afortunado, ya que era mucho peor si te agarraba la señora.

Después de 1 hora y media llegamos a Piedra del Fraile, donde Guillermo y su señora nos convidaron unos mates muy amablemente. También nos invitaron a comer nuestro almuerzo en su restaurante.

Luego de almorzar, seguimos caminando hacia La Playita. En el camino, nos sarandeó un poco el viento. Tuvimos que vadear el arroyo Polone, el agua estaba helada, a los pocos segundos de meter las patas ya te dolían. Finalmente llegamos a la playita después de 3 horas. Esa noche comimos polenta con sopa de zapallo, muy buena.

domingo, 14 de febrero de 2010

El espíritu del deporte



Ayer a la noche estuve caminando por Corrientes para buscar unos libros. Revolviendo entre la gente y las librerías, encontré un libro sobre el deporte, de esos que son para regalar.

Era de pocas páginas, con poco texto, pero con frases muy profundas. Una de sus secciones recopilaba pensamientos de distintos deportistas sobre el espíritu deportivo. Encontré una que me llamó la atención:

Están los que llevan amuletos o se hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo y los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo, cuando las piernas le tiemblan.

Están los que siguen jugando cuando se les acabó el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Ellos están convencidos de que la vida es un desafío en si misma.

Sufren pero no se quejan, saben que el dolor pasa,
el sudor se seca, el cansancio se termina…

Saben que hay algo que nunca desaparecerá:
La satisfacción de lograr un sueño.

Sus cuerpos tienen la misma cantidad de músculos.
Por sus venas corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu
y la determinación para alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás.
Sino superándose a uno mismo.

Para cualquier viaje a la montaña hace falta equipo, entrenamiento, corazón y cabeza. En mi caso, este tipo de lecturas ayudan a fortalecer las últimas. Fue bueno encontrarme con este libro, sobre todo ahora que estoy preparándome para hacer un viaje a los hielos continentales.

saludos!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Un nuevo amigo en el desafío del cambio climático

Hoy conocí a un nuevo amigo, Andrés Navarro (fisicacuantica@gmail.com). Andrés es un estudiante apasionado de temas cómo energías renovables, construcciones sustentables, etc.

Tiene un proyecto muy interesante, donde está construyendo un generador eólico de rotor vertical (savonious). Si bien venimos de mundos distintos, compartimos una misma filosofía, basada en compartir el conocimiento sin restricciones, creemos en el potencial de la creatividad y el trabajo en equipo, en la sinergia entre las personas, nos preocupa el impacto que estamos causando en el medio ambiente y nos gustaría hacer cosas para ayudar a los demás y construir un mundo mejor. Digamos que me encontré con alguien que está tan loco como yo.

Andrés me introdujo en temas que desconocía por completo, que tiene que ver con maneras simples e ingeniosas de minimizar el impacto ambiental y producir energía. Que además hasta son más económicas, contrariamente a lo que yo creía. Él siente una pasión por estos temas que es realmente admirable.

Me pareció muy interesante todo su trabajo, me contó como fue el desarrollo de la idea, los planos en autocad, el porqué decidió usar un savonious y le dije que es una lástima que no escriba sobre todos estos temas para promocionarlos.

Mi encuentro con Andrés fue para pedirle asesoramiento sobre energía fotovoltáica para un proyecto que estoy empezando, donde uno de los objetivos es el de minimizar el impacto ambiental (http://www.kudewe.com).

Entiendo que es un objetivo muy amplio y que se puede conseguir de muchas maneras, no solo minimizando la huella de carbono de mi actividad, sino también difundiendo estos temas para que las personas empecemos a tomar conciencia del impacto que nuestro estilo de vida moderno tiene sobre el planeta.

Por lo que se nos ocurrió que podemos complementarnos, él puede pasarme información sobre todas las ideas y conocimientos que tiene en su cabeza para que yo escriba al respecto. Nuestro objetivo es difundir el conocimiento, hacer algo que nos gusta, potenciarnos mutuamente y vincularnos con otras personas a partir de esta iniciativa.

saludos!

sábado, 21 de noviembre de 2009

150 x 300 Por una escuela

Gracias a twitter me enteré de una persona, @soloenglish, que tiene un interesante proyecto deportivo y social. Él se propuso el desafío de correr 150 km en la carrera "La misión race"e invitar a las personas que le compren los kilómetro corridos para construir una escuela.

En este sitio Rodolfo Llanos promueve proyecto:
http://www.150x300.com.ar/

Con la ayuda de todos, construirá una escuela en una zona necesitada del norte argentino en el barrio Congreso Nacional, Cerrillos, Salta.

150×300

Mucha suerte Rodolfo, y felicitaciones por el proyecto!

domingo, 15 de noviembre de 2009

Bajando del Tolosa

Esta vez el viaje no salió como me imaginaba. Solo subí al campamento base, pasé 2 noches aclimatando y me bajé sin intentar subir. La razón principal es que me dio miedo subir, no me animé.

Tengo una cuenta pendiente con la montaña en altura y me parece que la voy a seguir teniendo. Estando allá y viendo la vía desde abajo, sintiendo la fatiga en la altura, el viento y pensando como será el vivac a 5000 metros después de varias horas escalando me sentí muy pero muy chico y vulnerable frente a la montaña.

Me parece que hay que estar con todas las luces, muy pila, para subir una vía de ese tipo. Y no me sentí con la confianza necesaria para hacerlo. Creo que a diferencia de otras veces, aclimaté bien, estaba bien hidratado, las condiciones de la nieve y del glaciar eran buenas, el tiempo estaba bueno, pero en mi interior no me sentía seguro.

Mas allá de esto, la pasé bien con los chicos, nos cagamos de risa. Esta actividad tiene algo que integra a las personas de manera distinta. Me acuerdo que una vez fuimos a Mar del Plata con unos compañeros de facultad de Sabri. Comimos, charlamos, la pasamos bien. Pero nunca supe cuantas veces cagan por día, ni si mean transparente, ni el momento exacto en que un topo los llama al baño (para decirlo de una manera fina). Dos días en carpa, compartiendo un espacio chico, oliendo los pedos de otros, escuchando ronquidos, con dolor de cabeza, puede ser un plan no muy llamativo. No me explico porqué las amistades que se hacen en la montaña son únicas.

En esos pocos días extrañe mucho a mi gente, mi perro y mi casa. Quizás sea hora se empezar una nueva actividad. Por ahora, creo que no voy a volver a la altura. Pensándolo bien, el esquí de travesía me gustó mucho...

sábado, 7 de noviembre de 2009

Subir una montaña desde adentro

Hoy quiero contar un poco cual es el proceso mental de subir una montaña, qué es lo que me pasa por dentro desde que nace la idea hasta que vuelvo a casa. En unos días estamos por viajar con unos amigos al Tolosa, queremos intentar la pata larga del glaciar del hombre cojo (no tiene nombre, ja!).

La idea la propuso Nacho hace unos meses y a medida que se acercaba la fecha, los planetas se fueron alineando para que podamos ir. Que emoción! vamos a escalar muy linda una vía en hielo y altura. A medida que pasan los días voy visualizando distintos momentos de la expedición.

Me imagino caminando despacio para aclimatar hasta el campamento base, seguramente al otro día la altura me va a pasar factura por el esfuerzo, pero espero poder recuperarme bien luego de un día de descanso. Este año usé un nuevo método de entrenamiento, salir a correr con mi perro todos los fines de semana, así que veré como funciona.

Hay algunos tramos de la vía que me preocupan un poco, pero desde acá no se puede hacer nada. Hay que ir, evaluar y resolver en el momento. Espero que haya nieve suficiente para poder montar el glaciar y no tener que andar haciendo malabares sobre roca descompuesta. Como dice uno de mis compañeros: ojalá la entrada al glaciar no esté peluda!

Una vez montado el glaciar la vía trascurre por pendientes fáciles, ahi me veo disfrutando mucho de la escalada, avanzando despacio pero seguro sobre hielo y nieve dura.

Luego vienen 3 largos de hielo que por momentos se ponen verticales. La verdad que escalar 70 grados en hielo con mochila no es algo que haga todos los días. En este tramo clave de la escalada me veo avanzando con mucho cuidado y concentración, muy enfocado en los movimientos, con un poco de miedo al principio, pero tomando confianza a medida que me voy familiarizando con la verticalidad del hielo. Esos pocos minutos de escalada serán tan intensos que dejarán un recuerdo inborrable, recuerdos que me hacen volver una y otra vez a la montaña.

Con el correr de las horas, iremos ganando altura y se acercará la noche. Nos esperará un vivac a 5000 metros, en donde nos puede tocar una noche clara de cielo despejado y estrellas. O un frío de 25 bajo cero que no nos dejará dormir. Los vivacs también son momentos especiales, dormir a la intemperie también es una experiencia que me deja un gusto agradable en la memoria. Me imagino en un futuro cuando nos encontremos y digamos "Te acordás del vivac en el Tolosa, cómo nos cagamos de frío! Pero que bueno que estuvo".

Al otro día una caminata por el filo sin dificultad técnica, pero llevando el cansancio de los días anteriores, nos llevará a la cumbre. Luego el interminable descenso por el mismo camino, mucho cuidado en los rapeles y el placer del descanso de dormir nuevamente en la carpa. Ganamos una nueva experiencia y la posibilidad de vivir algo con una pasión tan grande como la montaña misma.

Luego en casa, la alegría de mi perro, abrir la canilla y que salga agua caliente, son cosas que no tienen precio.

saludos!

Ideas innovadoras sobre energía limpias

Nuevas ideas respecto a como generar energía minimizando el impacto ambiental.
http://blog.kudewe.com/2009/11/sol-sal-energia.html