miércoles, 20 de julio de 2011

Improvisar hasta tropezar

Tengo un amigo, que además es mi profesor de guitarra, con el que cada vez que nos juntamos me enseña no solo ejercicios de digitación y notas, sino a expresarme con la música. Esto último, es lo más lindo de todo, una de las cosas que más disfruto hacer. A pesar de las limitaciones de mis dedos, siempre hay algo que se puede contar

Esto salió de la 1ra vez que me animé a filmar bajando:

Este fue un día que recorrí el cerro con esquíes de travesía:

Cuando nos juntamos en una "clase", por lo general después cocinamos algo, comemos y seguimos charlando de música. Una vez vimos un programa de "Encuentro en el estudio", el de Gustavo Santaolalla, muy bueno!

Un día un compañero del trabajo (gracias Seba) me contó algo que vio en el del Chango Spasiuk. Hay 2 formas de tocar, sin el corazón y con este. En la primera, se sigue una estructura que se repite. En la segunda, se crean y desforman estructuras. Ahi me di cuenta que yo tocaba como la 1ra. Asi que le dije a mi profe, quiero aprender a tocar improvisando. Me enseño a desarmar las notas que conocía, a armonizar.

Recordando un día que nos calzamos los esquíes de travesía, subimos unos buenos metros al Lanin y bajamos esquiando, quise tratar de contar eso, pero con las cuerdas.


Si escuchando esto te imaginás subiendo a un cerro, con un paisaje blanco, sentís el viento, el crujir de la nieve, los momentos de tranquilidad cuando parás 5 minutos en una ascensión, contámelo, para mi es muy nuevo esto de la música y me gustaría saber.

saludos!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Jugando con la guitarra

Desde hace unos días estoy jugando con la guitarra y experimentando como es esto de expresar algo con la música.

Tenía ganas de contar donde empiezan los viajes a la montaña, lo que se siente en las caminatas, que a veces son duras. Cuando se empieza a escalar y de a poco la cosa va tomando ritmo y te olvidás de todo lo que te rodea para concentrarte en el siguiente movimiento. Y cuando llegás a la cumbre, esa mezcla de safisfacción y esos paisajes que solo podés ver desde ese lugar.

asi que ahi va:

domingo, 27 de febrero de 2011

Cuando una pasión se contagia



Hace unas semanas anduve de viaje por el Norte con unos amigos. En la última mitad del año me sumé a sus encuentros de los sábados para compartir con ellos algunas cosas que aprendí relacionadas con andar por la montaña y el trabajo en equipo.

El resultado de estos encuentros fue un viaje de 2 semanas, diseñado por ellos, en donde tuvimos una mezcla aventura, incertidumbres, riesgos, obstáculos que despertaron en todos nosotros un montón de emociones, de esas que están apagadas en la monotonía de la ciudad.

Para mi fue una experiencia increíble poder ofrecerle a estos chicos, junto con mi equipo de coordinación, una entorno controlado donde puedan experimentar todos los sabores de la montaña. Donde puedan probarse en situaciones completamente nuevas y descubrir cosas sobre ellos mismos que desconocían.


Me acuerdo cuando estábamos subiendo a un cerro, sin visibilidad, de sus caras de duda. De cómo a pesar de no saber que les iba a proponer la montaña en los próximos 10 minutos, ellos seguían, apostaban un paso más, hacia arriba, confiando en las líneas naturales del terreno. Preocupados por cómo bajar, separaban los problemas y se concentraban en el más inmediato, cómo subir. Esas emociones propias del aprendizaje, mezcla de incertidumbre, preocupación, expectativa, se notaba en sus caras, en sus gestos, en cómo caminaban.

Lo más lindo fue, al final del viaje, hablar con ellos y escucharlos sobre cómo la habían pasado. Verlos abrir los ojos de emoción y contar con pasión las experiencias que vivieron. Lo que recibí de ellos en ese momento, fue una emoción que sentí en el pecho. Que despertó en mi algo que tenía un poco dormido, apagado. Las ganas de hacer montaña cómo cuando tenía 20 años, un impulso que hacía mucho tiempo no sentía.


gracias amigos!

lunes, 26 de julio de 2010

Refugiados: empezando por el principio

El sábado pasado junto con Nahuel y los chicos del clan de mi viejo y querido grupo scout hicimos una charla sobre refugios. Esta fue una de las cosas de las que conversamos:

Si bien hay un montón de técnicas p/construir refugios, es interesante mirar algunos principios básicos. Entender las cosas desde sus principios abre más posibilidades a la hora de resolver problemas que conocer las recetas del cómo. En una zona agreste los recursos con los que contamos son limitados, pero por otro lado, tenemos nuestra cabeza que nos sirve p/pensar, y conocer los principios nos permite ser más creativos.

Uno de los principios es entender para qué necesito un refugio. Esta es una pregunta muy interesante, porque implica hacer una lectura del escenario. Y qué tengo que mirar? Bueno básicamente que riesgos tiene el entorno para mi o mi grupo.

Para eso hicimos el ejercicio de mirar entre todos este video, para cada refugio identificar los riesgos del escenario y debatimos de qué riesgos me protege el refugio y de cuales no.



Los chicos improvisaron algunos refugios, luego Nahuel presentó un montón de técnicas p/construir refugios y volvieron a repetir el ejercicio de construir uno. La verdad que la 2da vez lo hicieron con menos materiales, más simple, en menos tiempo y lo que es importante, los protegía mejor de los riesgos que planteaba el ejercicio.

Después mostramos algunas fotos y contamos algunas experiencias:


Por ejemplo en una zona cómo esta, donde el viento empieza a soplar y las nubes a subir, podría tener los siguientes riesgos:
  • De perderme, por la disminución de la visibilidad.
  • De enfriarme, por el descenso de la temperatura y el viento.
  • De no poder cocinar, comer y tomar agua, por lo expuesto que estoy.
Si bien los riesgos se pueden prever, en este caso con orientación, equipo y comida adecuados, o evitando esta situación vamos a hacer de cuenta que ya hicimos el trabajo de prevención y estamos en el baile.

Cómo dijimos antes, tenemos recursos limitados, por lo que es importante priorizar de alguna manera los riesgos para elegir qué problemas vamos a resolver primero. Algo que ayuda a priorizar es hacer 2 distinciones importantes de un riesgo: probabilidad de ocurrencia e impacto. La probabilidad de ocurrencia tiene que ver con la probabilidad que el riesgo se materialice, es decir, que deje de ser un riesgo y pase a ser algo real. El impacto es el daño que me causaría el riesgo cuando se haga realidad. Volviendo al ejemplo:
  • De perderme, por la disminución de la visibilidad.
    Probabilidad de ocurrencia: media, ya que la zona tiene líneas naturales marcadas
    Impacto: gasto innecesario de energías y empeoramiento de la situación.
  • De enfriarme, por el descenso de la temperatura y el viento.
    Probabilidad de ocurrencia: alta, ya que el clima está empeorando, va a nevar y se está haciendo de noche.
    Impacto: El siguiente paso después del enfriamiento es la hipotermia leve y crónica en este caso, si empeora voy a perder mi capacidad de coordinación motriz y de pensar.
  • De no poder cocinar, comer y tomar agua, por lo expuesto que estoy.
    Probabilidad de ocurrencia: baja, ya que tengo algo de agua y comida que no requiere cocción en la mochila
    Impacto: No tomar agua es más grave que no comer. La falta de agua favorece el enfriamiento y la hipotermia.
Y que problemas debería resolver primero? Los de mayor impacto y probabilidad de ocurrencia, ya que esto es el arte de lo posible. Si puedo resolver todos, desde ya que es mejor. Pero es importante focalizarse para garantizar que al menos vamos a resolver las cosas más graves primero.

En este caso tuve la suerte de encontrar una piedra cómo esta, donde pude hacer un vivac para pasar la noche (fundamental el aislante p/aislarse del piso).


Al otro día, amaneció así:



y el escenario se transformó en esto, un lugar increíble p/caminar después de un buen desayuno:



Una cosa más, esto es algo dinámico, ya que el escenario y nosotros vamos cambiando a medida que pasa el tiempo, lo cual agrega un condimento más este hermoso problema de visitar zonas agrestes.

saludos!

domingo, 13 de junio de 2010

Entrenando al mostro en búsqueda

Quería contarles cómo es que empecé a entrenar a mi perro a buscar cosas. La verdad que fue bastante fácil, ya que es un perro que aprende muy rápido cuando algo le interesa.



Lo importante es encontrar un objeto que le interese. El otro día cuando volvía a casa, saqué de la mochila una remera que había usado durante el día y vi que le llamó la atención. Su postura cambió, paró sus orejas, todo su cuerpo se alineó en dirección a al remera y no le sacaba la vista de encima.

Así que aproveche ese momento para pedirle que se siente, moviendo la remera por encima de su cabeza (eso lo hace sentarse). Después fui hasta el dormitorio y la dejé ahi. Cuando volví, el seguía sentado y cuando le señalé al dormitorio salió corriendo para buscarla.

Luego repetimos el ejercicio un par de veces más, pero escondiendo la remera en lugares un poco más difíciles.



Cuando se pone más difícil la búsqueda le cuesta un poco más encontrarla, pero de todas formas lo hace!

Estos videos los grabamos en la 3ra sesión que hicimos. La verdad estoy muy lejos de conocer sobre el tema, pero creo que algo importante para empezar es encontrar un objeto que le llame la atención y hacer del entrenamiento un juego divertido para él. Por eso es muy importante alentarlo y felicitarlo. También sirve empezar por algo fácil y de a poco ir haciendo ejercicios un poquito más difíciles.

Niceto, como boxer, pertenece a una raza de trabajo que necesita desafíos psicológicos y físicos, por lo que este tipo de actividades son muy sanas para él.

sábado, 5 de junio de 2010

Hogwarts de socorrismo en zonas agrestes



Hace unas semanas pasé 9 días en lo que sería el Hogwarts de socorrismo en zonas agrestes ( t > 2hs a un centro de tratamiento definitivo). Con amigos de distintas partes del país y de Chile nos internamos en un camping en Colonia Suiza, Bariloche para aprender sobre primeros auxilios en zonas agrestes (http://www.ecomed.org.ar/template.asp?F=cursos/cse_wfr&ID=cse_wfr).

La verdad fue un curso intenso, había que levantarse tipo 8 p/desayunar, 9 en punto empezaban las clases hasta las 6/7 (parábamos p/comer y relajarnos un poco al mediodía). Luego cada uno usaba su tiempo como mejor prefería. Yo generalmente aprovechaba el resto del día para hacer la tarea, cenar, estudiar lo aprendido en el día, apoyar la cabeza en la almohada y desmayarme. Pero la cosa no paraba ahí, todas las noches soñe los sueños más locos con los temas del curso.

Las prácticas y simulacros que hicimos fueron lo más, me permitieron ver rápidamente en qué me equivocaba y aprender de mis errores. El nivel de los instructores fue excelente. En resumen, para mi es un curso muy recomendable para cualquiera que hace actividades al aire libre. El simulacro final fue espectacular. Los pacientes estaban maquillados y producidos de una manera muy convincente. Había fracturas expuestas, sangre, hipotermia, quemaduras, un pulmón perforado, un dedo amputado, congelaciones, etc.

El caos de la situación hizo que pareciera una película de acción. Para mi fueron 30 minutos donde no sentí frío ni cansancio, para los relojes como 5 horas nocturnas en la picada al Laguna Negra.

Siempre me sentí un incompetente en el tema 1ros auxilios. Si bien me tocaron algunos accidentes (un amigo tuvo una lesión inestable de tobillo al caerse una piedra que servía de anclaje natural, una vez hicimos un traslado de unos 10km en camilla de una chica que tenía ampollas y no podía caminar, me encontré con 2 chicos en una tormenta con enfriamiento / posible hipotermia leve, también me fracturé el peroné en una caída), la verdad que por suerte ninguno fue grave (no se comprometía la vida del paciente). Por otro lado, por practicar actividades al aire libre, sentía que tenía una cuenta pendiente por capacitarme en este aspecto.

En este curso me sentí cómo si fuese una esponja. El hecho de no saber nada de antemano me facilitó el aprendizaje, ya que no tenía ningún pre concepto.

En algunas prácticas, sobre todo en el simulacro final, me sentí por momentos paralizado. La recreación de la situación fue tan real y estaba tan compenetrado con el ejercicio, que las emociones al ver un paciente de gravedad también fueron reales. Si bien frente al pizarrón podía responder rápidamente los signos y síntomas de un problema, en el simulacro me costó pensar y resolver problemas con rapidez.

Aprendí herramientas y criterios para resolver de la mejor forma posible situaciones en el campo con recursos limitados. Es extraño, pero superar la etapa de aprendizaje me dejó una sensación agradable. Me siento contento conmigo mismo por haber hecho mi mejor esfuerzo por aprender y por ver el resultado en mi propio aprendizaje.

Por otro lado, esto es solo la punta de iceberg, ya que para ser realmente competente se requiere mucha experiencia y práctica, pues todas las situaciones de accidente son distintas y requieren capacitación e ingenio.

Espero no tener que usar nunca las cosas que aprendí. Pero si llega el momento, eso uno no lo puede elegir, me siento capaz de hacer un aporte valioso y de poder ayudar a otros.

Alguien no entendió?
Alguien no está listo?
(chiste interno)

domingo, 21 de marzo de 2010

Día 6 - Regreso al Chalten



Ese día nos levantamos sin horario, desayunamos y desarmamos el campamento con mucha tranquilidad.

Empezamos a caminar despacio, para dejar que el cuerpo entre en calor y duelan menos los músculos y las ampollas. Ese día no podía contar mucho con mi rodilla derecha para bajar, asi que fui caminando despacio, ayudándome con los bastones. Se hizo un poco largo y no avanzamos al ritmos de los días anteriores. Pero llegamos al Chalten, contentos y cansados.