lunes, 4 de febrero de 2013

Vivir por estaciones

Hace poco más de un año me pregunté, qué haría si me ganara la lotería? Bueno, escalaría las montañas del mundo y acercaría tecnología a lugares donde no llega fácilmente. Después de pensarlo un poco mejor y conocer gente extraordinaria, me di cuenta que no necesitaba ganarme la lotería para hacerlo.

Eso me llevó a pasar una parte del año en los Alpes Austríacos, lugar donde descubrí mucho sobre el esquí de travesía y donde también me di cuenta que me queda mucho por aprender. Sin buscarlo, tomé una distancia que me permitió escuchar un poco mejor lo que dice el corazón, aprendí a confiarle y hacer que ese deseo sea una guía.

De ahí, surgieron unas ganas casi incontenibles de hacer lo segundo, y sin tener muy en claro como iba a ser, terminé sumándome a este proyecto conocido como Nahual en Bariloche, donde también conocí una gente increíble.

Durante ese tiempo, pasaba 2 o 3 semanas en Bariloche y 1 o 2 en Buenos Aires, donde aprovechaba para encontrarme con mi familia, amigos, crear distintos espacios con colegas de la comunidad, etc.

En cada uno de estos lugares tenía prioridades distintas. En Austria era ir a las montañas. En Bariloche el proyecto con los chicos del colegio, después ir a la montaña y trabajar, en Buenos Aires trabajar y hacer otras cosas. Como las estaciones, donde en cada una predomina una actividad.

Nunca había tenido una vida organizada de esa manera. Siempre era hacer un poco de todo todo el tiempo y el trabajo se llevaba no solo la mayor parte del tiempo sino el de mayor calidad. Pero esto de tener un tiempo donde la prioridad es hacer una cosa y hacer que todo lo demás se acomode, me dio la posibilidad de estar disponible para lo que surja en ese momento y poder aprovecharlo. Además, y esto fue otra sorpresa, me permitió disfrutar mucho más de cada una de las actividades que hacía. En cada cosa estaba al 100%. Todos los meses tenía una despedida y un reencuentro. Todo se sentía más intenso. Lo que hizo que sea un año con muchas emociones, tampoco fue fácil ponerle el cuerpo a eso.

Creo que algo que me permitió probar otro tipo de vida fue tener un estilo más nómade. Tener menos cosas (creo que todo lo que tengo entra  en 3 mochilas y un bolso), disfrutar el presente, sin pensar tanto en el futuro o que seguirá después. Ser más liviano, pedir ayuda más veces. Pero sobre todo, aprender a escuchar el corazón. Y sin buscarlo, encontrar a alguien especial que hace que mi corazón sea más grande, enamorarme de ella.

Qué es esto? Una retrospectiva? Una invitación a pensar distinto? Es lo que elijas...

2 comentarios:

María V. Thompson dijo...

Hermoso Fer! me emocioné mucho. Gracias!

Cambio y Aprendizaje dijo...

Brother, soy Ale de Hacer Historia... cómo llegué hasta acá este sábado a las 4 AM lo desconozco.

Espero que estés muy bien, me gustaría verte cuando puedas, no se si te acordás de mí, te dejo mi mail ale10valenzuela@hotmail.com

Te mando un abrazo grande!
Ale.